Blog 7 Agosto

Hoy, que la tecnología de la información se utiliza universalmente en los negocios del mundo como respaldo y acompañante ideal de los procesos, debemos hacernos la pregunta esencial: ¿cuál es la dirección de TI, hacia dónde se dirige en su inevitable desarrollo?

Muchos han sido los análisis y muchos los expertos que han abordado la cuestión. Algunas respuestas se han dado que ya han quedado obsoletas; otras siguen vigentes pero han resultado menos fundamentales de lo que se esperaba. Sin embargo, a través de la gran variedad de opiniones, hay una que se mantiene incambiable.

La dirección inevitable de la Tecnología de la Información es el continuo desarrollo de las habilidades de automatización. Para esto nació esta tecnología y hacia ese desarrollo debe seguir dirigiendo sus pasos. Las compañías de todo el mundo necesitan de este desarrollo.

El vicepresidente del departamento de investigación de Gartner, Milind Govekar, ha dicho que la automatización debe extenderse hasta abarcar procesos grandes y complejos, y no sólo los procesos particulares que se han automatizado hasta el momento presente: ‘las organizaciones de TI necesitan ir de automatizaciones de oportunidad a automatizaciones sistemáticas de los procesos de TI’.

Según él, la automatización que se ha manejado hasta ahora tiene como base el desarrollo de códigos a partir de un desarrollador individual. Este desarrollador elabora unos algoritmos que sirven para automatizar procesos determinados pero también limitados hasta cierto punto. El primer problema de este sistema es que una vez que el desarrollador se va, la automatización va hacia atrás.

Una mayor automatización va a implicar necesariamente que los roles de muchos trabajadores se modifiquen. Es necesario que para que TI siga evolucionando adecuadamente, todos los miedos relacionados con estas transformaciones puedan ser superados.

Si bien es cierto que muchas funciones que hasta ahora han sido desarrolladas por seres humanos van a empezar a hacerse de manera automática con TI, esto no significa una desaparición de la presencia humana. La cultura de automatización debe construirse a partir de una claridad sobre las responsabilidades humanas en el desarrollo de las tareas.

Según algunas investigaciones, se ha podido predecir que para el 2017, el 75 por ciento de las compañías desarrolladoras de herramientas de automatización van a tener más de cuatro soluciones diferentes en su portafolio de servicios. Esto es increíble si se piensa que en 2014 este número no llegaba al veinte por ciento.

Lo que esto significa es que las empresas deben empezar a prepararse a sí mismas para tener el nivel mínimo de competencias que les permita evaluar todas estas opciones de automatización y adquirir aquella que realmente satisfaga sus necesidades propias.

Para esto es necesario empezar a pensar diferente desde ahora. Y sobre todo significa empezar a ver en la automatización una posibilidad que transforme la generalidad de sus procesos, y no sólo algunas actividades particulares dentro de la organización.

- dexon

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