Blog 8 Agosto

Según la visión clásica de David Norton y Robert Kaplan, quienes son considerados como los impulsores principales del cuadro de mando integral, esta herramienta sirve para mostrar cuatro perspectivas básicas, que han sido determinadas para mostrar la totalidad del negocio. Estas perspectivas son: la perspectiva interna, la perspectiva del cliente, la perspectiva financiera, y la perspectiva del crecimiento y el aprendizaje.

El cuadro de mando es integral precisamente porque incluye las perspectivas que abarcan la totalidad de las acciones empresariales, tanto las internas (aprendizaje y perspectiva interna), como la externas (finanzas y clientes). Explicaremos cada una para que se entienda mejor la relación entre BI y BPM.

Perspectiva interna o de procesos: esta perspectiva corresponde esencialmente a lo que hemos llamado hasta ahora los desarrollos de los diferentes procesos de una compañía. Es decir, que es aquí donde se aplica directamente el BPM; este aspecto del CMI muestra cómo los procesos se están llevando a cabo: si se cumplen los tiempos, si se aprovechan los recursos adecuadamente, etc.

Perspectiva del crecimiento y el aprendizaje: esta perspectiva va ligada a la perspectiva anterior, por cuanto que es a partir de un conocimiento de los desarrollos de procesos como se hace posible tener algún mejoramiento en la dinámica de la entidad.

Perspectiva financiera: se refiere a la información de las transacciones económicas de una entidad. Esta perspectiva muestra cómo está la situación actual de la entidad, las perspectivas, así como también cuáles acciones pasadas han sido exitosas y cuáles no. Este tipo de información tiene que ver más con un aspecto de las relaciones externas de la compañía, por lo que puede pensarse que es más una herramienta BI, que una herramienta BPM.

Perspectiva de clientes: esta perspectiva muestra cómo es la reacción de los clientes ante diferentes tipos de acciones llevadas a cabo por las entidades. Le permite saber a una entidad qué acciones son más benéficas a la hora de satisfacer las necesidades de sus clientes y esto en relación con los procesos que tienen lugar en sus límites físicos. Es también una herramienta de BI más que de BPM.

El CMI integra las cuatro perspectivas porque la optimización del comportamiento de una entidad depende de la correcta manera de entender y sincronizar las cuatro perspectivas, es decir, tanto las actividades internas de la entidad como las actividades externas.

Estos dos aspectos se retroalimentan mutuamente: los procesos internos dependen de las metas que se han planteado para la compañía, y el éxito de esas metas depende de que estos procesos se hagan adecuadamente.

En la actualidad no se habla tanto de cuadro de mando integral, pero si se observa con atención, la necesidad de tener estas cuatro perspectivas sigue ahí en todas las compañías, y la mayoría de herramientas corporativas incluyen, de una u otra forma, esta perspectiva total.

El manejo de estos niveles permitirá un verdadero control sobre las actividades del negocio, y un manejo completo de los procesos que se requieren para que la compañía crezca continuamente.

- dexon

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